Preparación
Corta la cebolla en pluma o cubitos y sofríela lentamente en aceite o mantequilla hasta que quede dorada y suave.
Agrega los huevos directamente sobre la cebolla y cocina a fuego medio, revolviendo suavemente o dejándolos enteros según tu gusto.
Condimenta con sal, pimienta y un toque de orégano o merkén si deseas. Sirve caliente con pan amasado o marraqueta crujiente o si prefieren pan batido para los porteños ;-).